K. Conclusiones

Conclusiones y recomendaciones

Simposio #1: Gobernanza en las Áreas Silvestres Protegidas.

  • El futuro del extraordinario patrimonio natural y cultural de la región va a depender de decisiones que se tomen en los próximos años en torno a tres temas claves:

–        La viabilidad ecológica de los Sistemas Nacionales de Áreas Protegidas de cara al cambio climático

–        La viabilidad económica de sostener una administración centralizada para el manejo de Áreas Protegidas por parte del Estado

–        La viabilidad política de seguir con un modelo basado en la exclusión y la potestad de imperio.

  • Encarar, y no huir de los conflictos socio-ambientales  vigentes (en río revuelto ganancia de pescador…o del narco).

El narcotráfico en la región de Mesoamérica está impactando a las ASP y los territorios indígenas en dos vías: por un lado deteriorando los recursos forestales y otros y por otro lado poniendo en riesgo la seguridad de las comunidades indígenas y campesinas y de los guarda parques, guarda recursos o guardas forestales.  Es claro que hasta ahora las soluciones planteadas por los gobiernos para combatir el narcotráfico no han sido las más eficientes. Por lo tanto es importante contar con un protocolo regional de seguridad relacionado con los problemas de narcotráfico en las áreas protegidas y los territorios indígenas, con el fin de garantizar la integridad de los seres humanos que habitan en estos territorios como son las poblaciones locales y los funcionarios de las ASP.

  • La adaptación y la adaptabilidad de las ASP y de los territorios indígenas al cambio climático, requiere de esfuerzos colaborativos entre sectores y la necesidad de identificar arreglos de gobernanza más audaces e innovadores. Las políticas y leyes se están construyendo en contraposición a los conocimientos científicos sobre cambio climático, valores culturales y derechos de los Pueblos indígenas, afectando de manera directa a la gente ubicada en las zonas boscosas, acuáticas y marinas de Mesoamérica.
  • La tenencia y seguridad jurídica de la tierra es un elemento esencial para la mitigación y adaptación al cambio climático y para la construcción de arreglos de gobernanza entre los gobiernos, los pueblos indígenas y comunidades locales.
  • Los arreglos de gobernanza son instrumentos vivos que necesitan adaptarse y evolucionar para mejorar la gestión de las ASP y los territorios indígenas.
  • Los arreglos de gobernanza deben ir más allá de los resultados y entender que el proceso es lo importante, ya que genera confianza y creo un clima de respeto entre los actores participantes.
  • La aplicación de los principios de la gobernanza son esenciales para trabajar con las comunidades ubicadas en el interior y en el entorno de las ASP y los territorios indígenas.  Es importante avanzar  en la construcción de marcos nacionales y regionales de gobernanza, que permitan con la mayor claridad posible la participación ciudadana y generar de esta manera la responsabilidad compartida en la gestión de las ASP.
  • La investigación científica, junto al conocimiento tradicional deben ser la base de generación y gestión de conocimiento para mejorar la gobernanza y la gestión de las ASP. La información debe fluir en forma equitativa en todas las partes participantes en un proceso de gobernanza.
  • Es necesario que la legislación vigente a nivel de cada país, debe adecuarse o cambiarse,  para permitir que nuevos enfoques de gobernanza en ASP y territorios indígenas puedan ser desarrollados.
  • Las políticas y leyes se están construyendo  en contraposición de los conocimientos científicos sobre el cambio climático, valores culturales y derechos de los pueblos y comunidades indígenas, forestales, campesinas y pescadoras, afectando de manera directa a la gente ubicada en los diversos ecosistemas terrestres, acuáticos y en Mesoamérica.  Por la anterior razón, es importantísimo consolidar la organización comunitaria y los arreglos de gobernanza territorial; como medida ante las presiones políticas, para el establecimiento de megaproyectos, minería, y la inseguridad prevaleciente con el narcotráfico y los invasores de tierras en territorios que son áreas silvestres protegidas o territorios indígenas.

 

  • Hay poco reconocimiento por parte de los gobiernos del aporte que hacen las ONG´s, comunidades locales, pueblos indígenas y afro descendientes en la conservación de las ASP
  • Los Estados Nacionales cada vez tienen menos capacidad de administrar y controlar las áreas protegidas por falta de recurso humanos, materiales y financieros.  Por lo tanto se está dando la tendencia a ver las a las ASP como espacios geográficos que se convierten en tierra de nadie, sin valorar la presencia histórica de pueblos indígenas, comunidades forestales, campesinas, pescadoras,  que han vivido en esos territorios.  Situación que ha provocado el aumento de  la presencia de invasores de tierras y del narcotráfico, causando por ende la inseguridad de los habitantes, funcionarios y un incremento del delito ambiental entre otros. En contraposición a esta situación, se ha demostrado que en las Áreas Silvestres Protegidas donde existen arreglos de gobernanza comunitaria o agendas locales en desarrollo, y los habitantes tiene derechos o seguridad jurídica de sus territorios, son las zonas más protegidas y con menos impacto en los recursos naturales y con mayor seguridad en el territorio. No obstante, ante el alejamiento paulatino de los gobiernos nacionales a éstas iniciativas comunitarias, y su incapacidad para dotar a la administración de estas Áreas Silvestres de los recursos de personal y financieros que requieren para cumplir con los objetivos de conservación, se hace necesario desarrollar y fortalecer arreglos de gobernanza con los pobladores locales, que permitan la conservación de la biodiversidad de esos territorios.
  • Los tratados, acuerdos internacionales y legislaciones nacionales a nivel de los países, no logran aplicarse a nivel territorial, hay un divorcio entre legislación y derechos de los Pueblos Indígenas y otros actores locales como son campesinos, pueblos de pescadores artesanales.
  • Los modelos actuales de ASP no responden a la realidad de los pueblos indígenas y más bien limitan el pleno ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades forestales, campesinas o pescadoras.
  • Para garantizar los derechos territoriales de los pueblos indígenas se deben:

–        Impulsar las políticas de titulación de tierras y territoriosindígenas en las áreas protegidas que se han declarado en territorios indígenas. Identificar y establecer mecanismos de protección de los derechos territoriales, frente a la expansión de la frontera agrícola y megaproyectos en territorios indígenas orientados hacia la explotación minera.

–        Acompañar el proceso de planificación e implementación de planes de vida territoriales, que garantizan la conservación y utilización sostenible de la biodiversidad in-situ.

–        Capacitar a los recursos humanos de las comunidades y funcionarios en sistemas de información, que consoliden los mecanismos internos de toma de decisiones en los procesos de arreglos de gobernabilidad.

  • Para mejorar las capacidades de gestión de la diversidad biológica y los conocimientos tradicionales por parte de los pueblos indígenas es necesario:

–        Impulsar reformas de las normativas de APen la región a fin de integrar a las estructuras de gobernanza indígenas en el manejo.

–        Impulsar de forma participativa un protocolo regional de consentimiento previamente informado (CPI), que asegure el acceso de los pueblos indígenas a los ejercicios de conservación y utilización de la diversidad biológica.

–        Fortalecer un modelo de gobernanza de pueblosindígenas de las AP que contribuya a alcanzar niveles de eficiencia y eficacia de los objetivos que persiguen los países.

–        Acompañar a las instituciones de los pueblos indígenas en fortalecer sus capacidades de gestión de las AP.

–        Generar intercambio de experiencias en las región de manejo colaborativo de las AP que benefician el derecho de los pueblos indígenas.

–        Incrementar esfuerzos para la gestión transfronteriza de las AP en los territorios indígenas.

  • Para proteger, revitalizar y promover las prácticas tradicionales que sustentan la buena gestión de las AP, es necesario:

–        Propiciar el diálogo el diálogo regional, para asegurar mecanismos de acceso la distribución equitativa de los beneficios que se derivan de los esfuerzos de conservación de la diversidad biológica en los territorios indígenas.

–        Divulgar los derechos de propiedad intelectual de los pueblos indígenas de sus prácticas y conocimientos tradicionales asociado a los recursos genéticos.

–        Incentivar el desarrollo de las prácticas e innovacionesde los pueblos indígenas para la gestión de conservación de la biodiversidad.

–        Establecer mecanismos jurídicos de protección de los conocimientos tradicionales de las comunidades, tanto de titularidad colectiva como de individual.

–        Incentivar los corredores de relaciones comerciales tradicionalesentre los pueblos indígenas tanto a nivel de país como transfronterizo.

–        Hacer un inventario de prácticas tradicionales trasfronterizo y homogenizar criterios legales de protección

  • Mejorar las capacidades de manejo de la biodiversidad en los nuevos escenarios geopolíticos y geo económicos a través de:

–        Diseñar un currículo regional de gestión de capacidadesde los pueblos indígenas en áreas protegidas.

–        Impulsar la cátedra indígena para funcionario de gobiernos que inciden en el manejo de las AP en territorios indígenas.

–        Diseñar e implementar un sistema de información geográfico de las dinámicas territoriales de los Pueblos indígenas en la región accesible a los tomadores de decisiones comunitarios.

–        Generar indicadores de éxito para la medición de la gestión de las APen los territorios indígenas, en conjunto con actores de gobiernos, cooperación e instituciones académicas.

Simposio #2: Gestión del conocimiento en las Áreas Silvestres Protegidas.

CONCLUSIONES:

  • La generación de conocimiento para la gestión de las áreas protegidas mesoamericanas, tanto terrestres como marino-costeras, requiere necesariamente del establecimiento de nuevas alianzas entre actores y sectores sociales, así como del fortalecimiento de las ya existentes, si se quiere obtener un acervo útil de conocimientos que permita responder con mayor rapidez y eficacia ante el desafío del cambio global y sus expresiones concretas en el ámbito local.
  • Es importante que las acciones de investigación y monitoreo, tanto de los recursos naturales como de las especies, se desarrollen dentro y fuera de las áreas protegidas, para la toma de decisiones relacionadas con la utilización sostenible de dichos recursos naturales y con la conservación de las poblaciones silvestres.
  • De igual modo, la investigación no puede ir desligada de las acciones de manejo, ya que no es una opción aceptable esperar a tener toda la información necesaria para tomar una decisión y posponer así indefinidamente la implementación de las medidas más urgentes.
  • Los programas de monitoreo e investigación a largo plazo que permiten identificar individuos (como ocurre con el uso de anillos en aves, marcas acústicas en tiburones y cámaras trampa para el estudio de grandes felinos, entre otros), proveen un medio ideal para comprender los patrones de uso de hábitat y migración a través del tiempo, además de aportar datos básicos sobre abundancia, distribución y diversidad.
  • Es necesario vincular formal y explícitamente los programas de comunicación, educación y desarrollo de una mayor conciencia pública en materia ambiental, con los programas de investigación y monitoreo, de manera que se cierre el ciclo de la gestión del conocimiento.
  • Persisten importantes vacíos en la información básica disponible sobre la biodiversidad que limitan la toma eficaz de decisiones, particularmente en el caso de algunas especies marinas pelágicas muy poco estudiadas pero de gran importancia para el buen funcionamiento de los ecosistemas costeros y oceánicos.
  • El diseño de las nuevas áreas protegidas y sus objetivos de gestión, la ampliación de las existentes y los cambios en las categorías de manejo de las mismas, deberían estar fundamentados en el mejor conocimiento científico y consuetudinario disponible.
  • La participación del personal que labora en las áreas protegidas dentro de los programas de investigación y monitoreo de la biodiversidad, en forma conjunta con los expertos, contribuye a la transmisión del conocimiento generado y a su utilización en la toma de decisiones de manejo dentro y en los alrededores de dichas áreas.
  • Recurrir a las especies o ecosistemas emblemáticos continúa siendo una estrategia pertinente para abordar el tema de la conservación y utilización sostenible de la biodiversidad, por cuanto permite atraer la atención del público en las campañas educativas y, al mismo tiempo, permite obtener los recursos necesarios para el mantenimiento de los programas de investigación y monitoreo a largo plazo.
  • La utilización de la tecnología, en sus distintas formas, para la gestión del conocimiento en las áreas protegidas mesoamericanas es aún incipiente, no obstante, representa una oportunidad sumamente prometedora para el desarrollo de herramientas sencillas y flexibles, que posibiliten una gestión más efectiva y eficiente en los años venideros.
  • A mayor transparencia y apertura para compartir los conocimientos adquiridos, mejores experiencias de gobernanza de las áreas protegidas.
  • Los estudios de largo plazo a escala de paisaje (fragmentación, erosión genética, migración, etc.) son indispensables para comprender la dinámica de las poblaciones y comunidades ecológicas en el ámbito mesoamericano, y sólo pueden ser abordados mediante estrategias de cooperación entre países y organizaciones, con un esquema de costos compartidos.
  • Es indispensable que las grandes decisiones políticas relacionadas con la conservación y el desarrollo sean tomadas a la luz de los mejores conocimientos disponibles y con el concurso de todos aquellos que han generado tales conocimientos.
  • Existen limitantes objetivas que no permiten tener todo el conocimiento deseado ni contar con las capacidades requeridas para comprender y abordar con absoluta infalibilidad los problemas de la conservación de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas; por otro lado, el conocimiento será siempre incompleto por cuanto continuamente se están produciendo nuevos hallazgos que conducen a la transformación permanente de los paradigmas.
  • Por lo anterior, debido a la incertidumbre inherente a los ecosistemas naturales y a la eficacia de cualquier estrategia de conservación que se seleccione, el uso de herramientas de monitoreo y de enfoques de manejo adaptativo en las áreas protegidas mesoamericanas representa un requisito sine qua non para enfrentar el futuro con responsabilidad.
  • Para lograr que las acciones de conservación estén basadas en evidencia, es necesario vincular y supeditar explícitamente los objetivos del monitoreo de la biodiversidad a los objetivos de la gestión de las áreas protegidas, desde las etapas iniciales de diseño de los programas de monitoreo.
  • Debe hacerse un mayor esfuerzo por incluir a la comunidad científica en las iniciativas de monitoreo de la biodiversidad con fines de manejo, ya que el recurso humano en Mesoamérica es limitado y debe ser involucrado tanto como sea posible.
  • Para la sostenibilidad de los programas de monitoreo deben considerarse, entre otros aspectos relevantes, la disponibilidad de mecanismos financieros con visión de largo plazo, la disponibilidad y estabilidad de suficiente recurso humano calificado, el establecimiento de alianzas nacionales y supranacionales, la selección de indicadores costo-efectivos y de fácil aplicación, la participación mancomunada de académicos y de gestores, así como el necesario equilibrio entre la generación de recursos y la conservación, particularmente en el caso de las reservas privadas.
  • En términos de la gestión del conocimiento, uno de los mayores desafíos es mejorar los procesos de difusión de la información obtenida, particularmente entre las comunidades vecinas a las áreas protegidas e inmersas en los corredores biológicos.
  • Es posible generar información útil mediante esquemas de monitoreo sencillos y de bajo costo, que pueden ser desarrollados con participación de los funcionarios que gestionan las áreas protegidas.
  • Las áreas protegidas marinas son insuficientes para garantizar la conservación de especies importantes como las de grandes peces pelágicos, entre ellos el tiburón toro, ya que poseen grandes áreas de distribución y aún no se conocen todas las áreas importantes para completar las diferentes etapas de su ciclo de vida (neonatos y juveniles, principalmente); por consiguiente, es importante el desarrollo de estudios con tales especies, que además de su importancia ecológica como depredadores superiores son frecuentemente de alto valor comercial.
  • Existen experiencias exitosas de comunicación, educación ambiental y creación de conciencia pública entre las comunidades circundantes a las áreas protegidas, que vale la pena replicar y compartir entre los distintos países de Mesoamérica, ya que las mismas comunidades que ejercen presión directa sobre los ecosistemas y las especies protegidos en dichas áreas pueden convertirse en aliados importantes para la conservación.
  • Para implementar un modelo de monitoreo participativo se requiere de protocolos sencillos que no requieran de equipos muy especializados, de manera que los miembros de las comunidades locales puedan aprender a implementarlos sin mucho costo; sin embargo, es necesario el acompañamiento de los expertos para la identificación de los organismos y para definir ciertos detalles relacionados con algunos de los elementos del muestreo.
  • La ciencia ha sido tradicionalmente de carácter disciplinar, es decir, cada disciplina ha establecido su propio lenguaje y parámetros, con los cuales se miden e interpretan sus objetos de estudio, haciendo de este modo que la ciencia sea tema de discusión para un grupo selecto y reducido de personas que dominan sus aspectos específicos, y generando con ello una cierta separación entre los conocimientos científicos de valor teórico y los conocimientos prácticos, más útiles y comprensibles para los neófitos.
  • No obstante, recientemente se ha venido rompiendo este paradigma, logrando que las ciencias naturales dialoguen con las sociales y con las distintas formas del saber tradicional (intersubjetividad), para así complementar y reforzar la ciencia de la conservación mediante un acercamiento entre las diferentes líneas de pensamiento y formas del saber.
  • Los conocimientos tradicionales son el reflejo de la cosmovisión de los pueblos indígenas y el saber producido en cada uno de los diferentes campos es el reflejo de la transmisión ininterrumpida de saberes entre padres e hijos, por muchas generaciones y hasta nuestros días.
  • Los conocimientos o saberes consuetudinarios forman parte del contexto social, cultural, económico y religioso de los pueblos indígenas, no existiendo una diferenciación clara entre ciencia y sociedad, ya que todos los conocimientos están disponibles a quienes los quieran  aprender.
  • El estudio de los impactos derivados de las obras de infraestructura (carreteras, represas, etc.) sobre las rutas de desplazamiento natural de las poblaciones silvestres, tanto en ecosistemas terrestres como marino-costeros y de agua dulce, es una exigencia para poder tomar las mejores decisiones y no comprometer la sostenibilidad ambiental de dichas inversiones en el largo plazo.
  • Los programas de capacitación para el manejo de conflictos entre la vida silvestre y las comunidades humanas, deben ir de la mano con los programas de investigación y monitoreo.
  • En aras de lograr una comprensión más integral del contexto en el que se gestionan las áreas protegidas, es necesario que la investigación salga de ellas y se ocupe de otros temas relacionados con la realidad cultural, socioeconómica y política de los actores locales.
  • El conocimiento ancestral de los pueblos originarios representa un invaluable capital para la gestión de los ecosistemas, siendo un conjunto de saberes de carácter intergeneracional  donde el manejo de los territorios comunales y la relación con la tierra no se dan en términos de propiedad sino de pertenencia.
  • Estudios de ecología de paisaje pueden ayudar a identificar oportunidades para mejorar el diseño de las áreas protegidas individuales y, sobre todo, de los sistemas nacionales y regionales de áreas protegidas como un todo; además, este tipo de investigaciones puede combinarse con los datos de campo para mejorar la precisión y exactitud de los diagnósticos.
  • Del mismo modo, es necesario evaluar la eficacia de los corredores biológicos, no  sólo en términos de la conexión estructural (cobertura forestal), sino también de su conectividad funcional (flujo de poblaciones), ya que muchos de los corredores biológicos comprenden áreas muy alteradas por la actividad humana que dificultan el paso de ciertos animales silvestres.
  • Por otra parte, en paisajes muy fragmentados y con matrices altamente impactadas por las actividades humanas, donde además las áreas protegidas son pequeñas y con formas irregulares, es preciso pensar en estrategias de manejo activo, fundamentadas en los estudios técnicos necesarios.
  • Documentar, dimensionar y describir la magnitud y características de los impactos humanos sobre la biodiversidad, como ocurre en el caso de la pesca intensiva de especies pelágicas grandes en las áreas protegidas oceánicas y el tráfico de embarcaciones en ecosistemas de humedal, es necesario para optimizar los esfuerzos de protección y control y las estrategias de manejo correspondientes.
  • Las evaluaciones ecológicas y los estudios comparados entre ecosistemas adyacentes o relacionados, a través del tiempo, permiten generar líneas de base y comprender mejor los efectos e impactos diferenciales de las actividades humanas en los distintos ecosistemas, en procura de mitigarlos.
  • La investigación en reservas naturales privadas representa una oportunidad para comprender el valor y el aporte relativo de dichas áreas a los esfuerzos de conservación que realizan los países mesoamericanos, y permite visibilizar además las necesidades específicas de este tipo de áreas para asegurar su gestión sostenible en el largo plazo.
  • Los estudios sobre biodiversidad realizados en territorios indígenas y comunitarios permiten interactuar de manera más directa con sus habitantes y ampliar los alcances de las investigaciones en términos de su potencial impacto sobre la cultura y la vida locales.

RECOMENDACIONES:

  • Promover el establecimiento de nuevas alianzas entre actores y sectores sociales, así como del fortalecimiento de las ya existentes, para mejorar la generación, transferencia y utilización de los conocimientos relacionados con las áreas protegidas, los pueblos y los ecosistemas que las abrazan.
  • Establecer los medios requeridos para que los programas de comunicación, educación y creación de conciencia pública en materia ambiental se vinculen formalmente con los programas de investigación y monitoreo de la biodiversidad, con miras a cerrar el ciclo de la gestión del conocimiento.
  • Mejorar los procesos de difusión de la información obtenida, particularmente entre las comunidades vecinas a las áreas protegidas e inmersas en los corredores biológicos.
  • Propiciar el desarrollo de los mecanismos y espacios de intercambio necesarios para que las grandes decisiones políticas relacionadas con la conservación y el desarrollo, sean tomadas a la luz de los mejores conocimientos disponibles y con el concurso de todos aquellos que han generado tales conocimientos.
  • Incentivar la realización de más estudios sobre los impactos potenciales y derivados de las obras de infraestructura (carreteras, represas, etc.) que se han construido o planeado construir sobre las rutas de desplazamiento natural de las poblaciones silvestres, tanto en ecosistemas terrestres como marino-costeros y de agua dulce, como un insumo indispensable para poder tomar las mejores decisiones y no comprometer la sostenibilidad ambiental de dichas inversiones en el largo plazo.
  • Promover que las investigaciones se realicen tanto dentro como fuera de las áreas protegidas, ocupándose también de los temas relacionados con la realidad cultural, socioeconómica y política de los actores locales, todo ello en aras de lograr una comprensión más integral del contexto en el que se gestionan dichos espacios protegidos.
  • Estimular el desarrollo de investigaciones dirigidas a elucidar el estado y los requerimientos ecológicos de algunas de las poblaciones silvestres menos conocidas, como las de los grandes peces pelágicos, así como a documentar, dimensionar y describir la magnitud y características de los impactos humanos sobre dichas especies.
  • Evaluar la eficacia de los corredores biológicos, no  sólo en términos de la conexión estructural (cobertura forestal), sino también de su conectividad funcional (flujo de poblaciones), ya que muchos de ellos comprenden áreas muy alteradas por la actividad humana que dificultan el paso de ciertos animales silvestres.
  • Replicar las experiencias exitosas de gestión del conocimiento, mejorar las capacidades de los actores involucrados en el proceso e invertir los recursos necesarios para asegurar la participación del personal que labora en las áreas protegidas dentro de los programas de investigación y monitoreo de la biodiversidad, en forma conjunta con los expertos.
  • Explorar alternativas novedosas y costo-efectivas para mejorar la utilización de la tecnología, en sus distintas formas, como un medio al servicio de la gestión del conocimiento en las áreas protegidas mesoamericanas, en pro de una gestión más efectiva y eficiente de las mismas.
  • Adoptar el enfoque de manejo adaptativo de los ecosistemas como la práctica estándar para la gestión de las áreas protegidas mesoamericanas, considerando los altos niveles de incertidumbre inherentes a dichos ecosistemas.
  • Tener en cuenta al establecer programas de monitoreo de la biodiversidad, aspectos como la disponibilidad de mecanismos financieros con visión de largo plazo, la disponibilidad y estabilidad de suficiente recurso humano calificado, la existencia de alianzas nacionales y supranacionales, la selección de indicadores costo-efectivos y de fácil aplicación, así como la participación mancomunada de académicos y de gestores.
  • Impulsar el desarrollo de experiencias de monitoreo participativo de la biodiversidad y ciencia ciudadana, aprovechando para ello las capacidades instaladas de las organizaciones existentes en Mesoamérica, el interés del sector privado en el marco de los modelos de responsabilidad ambiental corporativa y la experticia del recurso humano calificado.
  • Desarrollar estrategias de manejo activo (restauración ecológica, manejo de especies exóticas invasoras y oportunistas, etc.) fundamentadas en los estudios técnicos necesarios, en aquellas áreas protegidas que así lo requieran.
  • Estimular la investigación dentro de las reservas naturales privadas como una oportunidad para visibilizar el valor y el aporte relativo de dichas áreas a los esfuerzos de conservación que realizan los países mesoamericanos.

Simposio #3: Ordenamiento Territorial y Espacial, Terrestre y Marino.

CONCLUSIONES:

  • La riqueza costera, marina y oceánica de la región mesoamericana es bastante alta y además única, por lo que realizar acciones para la conservación y uso sostenible de los recursos naturales y biodiversidad disponible, debe verse como una oportunidad para el futuro desarrollo socioeconómico de la región.
  • El desarrollo e implementación de Políticas Nacionales de Mares y Costas es fundamental, pero lo más importante es lograr la gestión sostenible de los recursos marino costeros a nivel local en cada uno de los países de la región.
  • El ordenamiento espacial marino (OEM) debe ser hecho en forma integral con el territorio terrestre y por la poca información disponible en torno a este tipo de ordenamiento, el compartir las experiencias entre nuestros países es muy importante.
  • La integración de las leyes y normativas sobre el ordenamiento y gestión del mar es fundamental, pero lograr establecer y consolidar la institucionalidad para tales efectos, debe verse como una acción prioritaria para nuestros países.
  • El OEM es un proceso a largo plazo ya que requiere que el trabajo sea hecho por equipos multisectoriales e interinstitucionales, buscando consenso entre las diversas actividades de índole social, política, cultural y económica, de ahí que sea este un proceso a largo plazo.
  • La calidad de vida de la población costera y la búsqueda alternativa de su bienestar es clave para la conservación de las costas y mares.
  • El establecimiento y consolidación de áreas marinas protegidas (AMP) debe ser prioritario, pero debe desarrollarse de acuerdo a las particularidades de los países de la región privando no la cantidad sino el tamaño; así como, el régimen de gobernanza más adecuado.
  • Existen modelos de coordinación regional como el CMAR y el SAM; sin embargo, para ser efectivos debe lograrse la coordinación desde el nivel político más alto de los países, para que la institucionalidad de cada país se encargue de implementar los acuerdos regionales.

 

  • La evolución del Corredor Biológico Mesoamericano como herramienta de gestión territorial para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad y los recursos naturales que establece la conectividad de las AP de la región, ha sido importante en algunos países luego del 2006, pero está desequilibrado, porque unos países han avanzado más que otros hasta la fecha.
  • La visión regional se mantiene vigente debido a que el enfoque de gestión en corredores biológicos es integrador, donde no se pretende solo la conectividad de ecosistemas, sino también la de los países y en especial de las comunidades.
  • Existen nuevos conceptos y herramientas para diseñar, planificar, gestionar y consolidar corredores biológicos; sin embargo, la sistematización de las acciones regionales es fundamental para no repetir la historia y poder avanzar; por ejemplo, para mantener un proceso regional, se debe fortalecer alguna estructura Regional que propicie la coordinación de acciones de todos los países.
  • La consolidación del CBM debe darse desde los países, estableciendo un compromiso real para establecer y consolidar dentro de las instituciones de gobierno correspondientes, la estructura que reconozca, coordine y facilite la gestión de corredores biológicos y busque la integración transectorial.
  • En la región existen amenazas comunes para todos lo países, como el cambio climático, que demuestra nuestra vulnerabilidad mesomericana; pero también, hay nuevas presiones, como la pérdida de bosque por el narcotráfico, lo nos enfrenta a buscar un verdadera coordinación, y ojalá, bajo una plataforma regional sólida para contener o disminuir esas amenazas.
  • Los estudios técnicos realizados para la creación de los Corredores Biológicos son de suma importancia; sobre el diseño, sabemos que debe ser participativo y multisectorial, buscando no solo la conservación de los elementos prioritarios y especies bandera, sino también tomando en cuenta las diferentes amenazas para identificar las rutas y circuitos de conectividad; así como, la interconexión de los vacíos de conservación.
  • Sobre la gestión de los corredores biológicos es fundamental que los actores locales reconozcan y reciban los beneficios que los servicios de los ecosistemas brindan a las comunidades. Esto permite darle un mayor sentido al establecimiento y presencia de los corredores pues no solo cumplen funciones en el campo de la biodiversidad, sino también, en el desarrollo socio-económico, con lo cual se estaría garantizando un papel protagónico de las comunidades en la protección de los recursos naturales y el establecimiento su propio modelo de desarrollo local.
  • Desde las entidades de Gobierno se debe impulsar un proceso de apoyo a las comunidades, facilitando que otras entidades de gobierno, ONG´s, la academia, gobiernos locales, y empresa privada, participen en el proceso de consolidación de corredores biológicos, para lograr que cuenten con un musculo económico y técnico que les permita llevar a cabo actividades con una visión estratégica y a largo plazo, con el fin de disminuir las amenazas que atentan contra la conectividad del sistema de áreas protegidas mesoamericano.
  • Existen diferentes modelos de gestión de corredores biológicos, sean trinacionales, binacionales, nacionales, macronacionales y locales, pero la permanencia de ellos dentro del contexto mesoamericano, está supeditado a que se institucionalicen conceptos y criterios integradores tanto a nivel regional como transfronterizo y que a la vez se facilite y promueva un constante intercambio de experiencias e información.
  • La consolidación territorial de las áreas protegidas de Mesoamérica es fundamental no solo para el resguardo de la biodiversidad y los recursos naturales que encontramos en ellas, sino también para favorecer su propia gestión. La seguridad jurídica de nuestras áreas protegidas debe considerarse un elemento clave para su sostenibilidad a futuro.
  • Los procesos de catastro y regularización dentro de AP no son fáciles, rápidos ni baratos. Pero uno de los grandes beneficios que nos ayudan a alcanzar es la redefinición de límites, dando la oportunidad de utilizar herramientas para el usufructo de los elementos de la biodiversidad y los recursos naturales, disminuyendo los conflictos de uso del suelo.
  • En algunos casos la redefinición de límites, se ha expresado desde reconocer los derechos de las poblaciones indígenas que se encontraban ocupando los territorios antes de la creación de las áreas protegidas.
  • Existen diferentes herramientas para el reconocimiento de derechos de uso y usufructo de las tierras por parte de los pobladores de las AP, tales como concesiones forestales, convenios de usufructo, política de asentamientos humanos, pero el gran reto es como lograr la sostenibilidad, sin pensar que seguirán dependiendo de la cooperación internacional.
  • El apoyo de alto nivel político ha permitido que diferentes iniciativas territoriales tanto nacionales como transfronterizas desarrollen una estructura de coordinación, pero también realizar planificación estratégica y los correspondiente programas de implementación, financiamiento y monitoreo.
  • La participación de las comunidades locales dentro de los procesos de gestión de las áreas protegidas es fundamental para su consolidación; especialmente mediante el fortalecimiento y operativización de los comités gestores, mancomunidades, consejos locales o como se reconozca en la normativa de cada uno de los países mesoamericanos.

 RECOMENDACIONES:

  • El establecimiento y consolidación de áreas marinas protegidas (AMP) en la región mesoamericana, debe estar en función del cumplimiento de la Meta 11 de Aichi, pero ante todo se debe avanzar en la integración de las AMP en los procesos de ordenamiento espacial marino (OEM), tanto a nivel nacional como regional.
  • La coordinación regional dentro del marco del OEM debe desarrollarse desde el nivel político más alto de los países, para lograr apoyar los modelos ya exisntentes como el CMAR y el SAM; sin embargo, para ser efectivos, debe existir la institucionalidad gubernamental sólida en cada país, que se encargue de implementar los acuerdos regionales.
  • Para lograr mantener y desarrollar una visión regional tendiente a la consolidación de la conectividad de las áreas protegidas mesoamericanas, es fundamental impulsar el proceso de consolidación del Corredor Biológico Mesoamericano, mediante la institucionalización de estructuras de coordinación de los corredores biológicos. Por esto, es recomendable que cada país establezca y consolide sus estructuras institucionales de gobierno bajo el amparo de la entidad correspondiente.
  • El aprovechar las lecciones aprendidas de procesos históricos como el del CBM es fundamental, pero también lo debe ser atender los compromisos nacionales que tenemos actualmente, como lo es la implementación del Plan Director del CBM 2020. Para esto se requiere de la oportunidad de contar con una plataforma regional de coordinación, por lo que es recomendable que los representantes de dichas organizaciones apoyen esta intención de los países.
  • Finalmente se vuelve fundamenta, fortalecer los marcos normativos y programáticos nacionales para la gestión territorial sostenible en el Corredor Biológico Mesoamericano bajo las directrices establecidas en el Plan director CBM 2020, establecido como compromiso de los países mesoamericanos en 2013.
  • En vista de que el modelo más común y exitoso en el manejo y desarrollo de las diferentes modalidades de áreas protegidas se centra en el empoderamiento que las comunidades y grupos organizados ejercen sobre estos territorios, hace obligatorio que todas estas experiencias se tomen en consideración en el momento de definir las política para ubicar asentamientos y para reafirmar la condición de los grupos y pobladores de estas áreas.

Simposio #4: Gestión y planificación de Áreas Protegidas.

CONCLUSIONES:

  • El proceso de evaluación de la efectividad del manejo de nuestras Áreas Protegidas mantiene su validez y vigencia con los instrumentos existentes. Sin embargo pese al auge y continuidad, sigue revelando reiteradamente un nivel de gestión que representa debilidades sintomáticas. Muestra la ausencia de un apoyo decidido de parte de las instancias rectoras para fortalecer la gestión como resultado de las evaluaciones. Si bien las evaluaciones son de sitio, reflejan las debilidades de los sistemas nacionales para resolver y atender los problemas de la gestión.
  • Se evidencia una clara tendencia en los países de contar con un mayor conocimiento y aplicación de nuevas herramientas tecnológicas, creando nuevas expectativas que lleven a cambios sustantivos en el enfoque del planeamiento de la gestión de las AP de la región.
  • Se manifiesta un aumento progresivo en iniciativas y esfuerzos por integrar diversas formas de conocimiento para la gestión de las AP. El desarrollo de las capacidades institucionales sigue siendo una debilidad de la gestión de las AP.
  • Ha venido en aumento la utilización de herramientas técnicas para atender la dinámica de la actividad turística en las AP, considerando aspectos biofísicos, sociales, económicos, entre otros.

RECOMENDACIONES:

  • La evaluación de la efectividad y sus instrumentos deben integrarse a otros procesos institucionales relacionados con lo administrativo y lo técnico. Esto requiere de una apropiación de este tema en todos los niveles de toma de decisión tanto a nivel institucional como de los sectores interesados.
  • Que las instituciones rectoras de las AP fortalezcan y apoyen los procesos dirigidos a aumentar el conocimiento de los aspectos necesarios para mejorar el planeamiento de la gestión.
  • Es necesario incentivar, apoyar la inclusión, la sistematización y utilización del conocimiento con miras a fundamentar la toma de decisiones en el marco de los diferentes modelos de gestión de las AP. Fortalecer los procesos de mejoramiento de las capacidades institucionales de la región,  para enfrentar los desafíos y retos del cumplimiento de los objetivos de las AP.
  • Es necesario que la actividad turística en las AP se atienda utilizando instrumentos y herramientas con un  enfoque integral  en la planificación y gestión, de conformidad con sus objetivos de creación y conservación.

Simposio #5: Las Áreas Protegidas como soluciones ante el cambio climático.

CONCLUSIONES:

  • Las áreas protegidas indígenas contribuyen a la conservación del patrimonio natural y cultural de los países y ayudan a reducir las presiones causadas por algunas actividades humanas sobre estos ambientes, así como a la mitigación y adaptación al cambio climático.
  • La conservación in situ, la conservación ex situ y las redes de conectividad en el contexto de cambio climático, se convierten en estrategias para la adaptación y mitigación al cambio climático.
  • El cambio climático presenta variaciones temporales y geográficas que deben ser consideradas en las propuestas de adaptación y mitigación con enfoques nacionales, regionales y locales.
  • La incertidumbre de los modelos y escenarios de cambio climático son una limitante para la predicción espacial y temporal reduciendo la eficacia en la proposición de estrategias de adaptación y mitigación más certeras.
  • El cambio climático va a afectar especies individuales directamente pero el principal efecto va a ser sobre las especies constructoras de ecosistemas, por ejemplo manglares, pastos marinos y corales.
  • La tasa de recuperación de los ecosistemas marinos es más rápida en lugares con bajo impacto humano (no amenazas climáticas).
  • La importancia de incorporar en las cuentas nacionales de los países el valor de los servicios ecosistémicos generados por las Áreas Protegidas, por su estrecha relación con aspectos sociales y económicos, así como en la reducción de los impactos producidos por el cambio climático.
  • Se reconoce la importante relación entre biodiversidad, servicios ecosistémicos y el bienestar humano.
  • La implementación de estrategias de cambio climático son complejas y requieren de tiempo y recursos, estas deben alinearse con los esfuerzos y aportes de la sociedad civil y las instituciones públicas y privadas.
  • La mitigación al cambio climático es un tema geográfico que involucra de manera activa a diferentes actores y sectores con el fin de lograr la reducción de los gases de efecto invernadero.
  • La creación de capacidades a nivel nacional bajaría la inversión de recursos financieros para el diseño de Proyectos REDD+ que cumpla con estándares internacionales.
  • Para que los procesos REDD+ puedan gestionarse de una mejor manera, es importante la apropiación del mecanismo a lo interno de cada una de las instituciones.
  • Las AP están sometidas a amenazas que conllevan a cambios de uso de suelo o degradación en detrimento de las reservas de carbono, por lo tanto es recomendable los mecanismos a REDD incorporados como estrategias nacionales de mitigación.
  • La adaptación de la biodiversidad al cambio climático debe integrarse como parte de la agenda de desarrollo económico y bienestar social.

RECOMENDACIONES:

  • Avanzar en la generación del conocimiento sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas terrestres y marinos costeros ante el cambio climático, con el propósito de determinar sus impactos y las medidas de adaptación y mitigación.
  • Propiciar el desarrollo de buenas prácticas en la gestión de los recursos naturales y el manejo de los  agropaisaje a fin de mejorar la conectividad y facilitar la capacidad de adaptación de los ecosistemas al cambio climático.
  • Que los Estados emitan la legislación y las políticas necesarias que reconozcan los sistemas de áreas protegidas indígenas desde la visión indígena.
  • La creación y funcionamiento de mecanismos, que incorpore la participación de pueblos indígenas para definir políticas, y ejecutar y evaluar el desarrollo de las áreas protegidas indígenas; así como mecanismos de coordinación entre entidades estatales para garantizar planes de desarrollo nacional y regional.
  • La adaptación y mitigación al cambio climático debe tener un enfoque territorial con la participación integral y armonizada entre los sectores, las comunidades locales y pueblos indígenas.
  • Aprovechar las oportunidades que brindan las Áreas Protegidas para la creación de observatorios de información de cambio climático.
  • Fomentar la reducción significativamente del impacto de la actividad humana, desde disminuir la emisión de gases de invernadero, hasta acciones a nivel local como por ejemplo, la pesca sostenibles.
  • Propiciar la conservación de la biodiversidad, la calidad de las aguas, la heterogeneidad espacial y la conectividad.
  • Para una mejor adaptación de los ecosistemas marino costeros ante el impacto del CC, se debe actuar en la reducción de las amenazas no-climáticas (sobrepesca, contaminación, etc).
  • Monitorear e investigar más los cambios ambientales que se han dado, que se están dando y que se van a dar, para prepararse mejor en la atención al impacto del cambio climático.
  • Propiciar el cambio de visión monocultural de los Estados a una visión multicultural con el fin de facilitar e incorporar el desarrollo de medidas integrales de uso y manejo de la biodiversidad, el conocimiento tradicional y cultural.
  • Favorecer procesos de valoración de los servicios ecosistémicos que brindan la biodiversidad dentro de las Áreas Protegidas y su contribución a la adaptación y mitigación ante el cambio climático, con la incorporación de los usos tradicionales y culturales de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
  • Aprovechar las oportunidades que representa las Áreas protegidas para el desarrollo de proyectos REDD u otros mecanismos de compensación. Instar a las instancias responsables de las estrategias REDD, a diseñar mecanismos, instrumentos y guías para incorporación de las áreas protegidas en estos mecanismos financieros.
  • Mantener los esfuerzos para reducir el deterioro o pérdida de la biodiversidad de las Áreas Protegidas, como estrategia para la mitigación del cambio climático.
  • Desarrollar iniciativas piloto que permitan el diseño de mecanismos de compensación que reconozcan las oportunidades para la mitigación que ofrecen otros ecosistemas como marismas, manglares y pastos marinos.
  • Propiciar la incorporación de principios, criterios e indicadores de adaptación al cambio climático en los instrumentos de política pública y planificación territorial.
  • Favorecer el diseño de proyectos piloto que permitan la implementación de medidas de adaptación, que involucren la integración de los sectores en el territorio.

 

Simposio #6: Las Áreas Protegidas como instrumento social y económico: aporte de las Áreas Protegidas a la economía local.

CONCLUSIONES:

  • Laregión mesoamericana posee una gran riqueza natural en sus áreas protegidas, a partir de la cual se fomentan diversas acciones que promueven el desarrollo social y económico. Se presenta así una gran oportunidad para mejorar la economía de la región a partir de propuestas sostenibles que permiten el crecimiento de pequeñas y medianas empresas especialmente de las comunidades vecinas a las áreas protegidas.
  • Existen investigaciones en los países mesoamericanos, que identifican el aporte de las áreas protegidas al desarrollo social y económico, especialmente orientado a la realización oportuna y sostenible de la actividad turística, generación de electricidad, generación de empleo directo e indirecto, entradas a las áreas protegidas, entre otros. No obstante, queda pendiente el seguimiento constante (monitoreo) y el uso eficiente de la información generada (validez) como uno de los principales elementos que permita incidir ante la sociedad y por otro lado, a los tomadores de decisiones para valorizar en sus dimensiones la contribución de las áreas protegidas a la economía local.
  • Los servicios eco sistémicos de las áreas protegidas, se visualizan como una oportunidad para el desarrollo energético de los países. Esto es tema de debate regional que requiere una posición de los países de la región, sobre el tema, basada en estudios científicos, experiencias aprendidas, con participación e incidencia de los sistemas nacionales de áreas protegidas y comunidades interesadas.
  • Los responsables del  área protegida deben tener la capacidad de monitorear científica y socialmente (antes, durante y después) los impactos  generados por el desarrollo energético tales como: fragmentación, caudal ecológico, ondas electromagnéticas, flujo vehicular, entro otros, tomando decisiones oportunas y adecuadas, lo cual indica una necesidad de fomentar las capacidades gerenciales y de conocimiento científico de la administración de las áreas protegidas y una alianza con universidades y centros científicos.
  • A pesar de los esfuerzos en concienciación, beneficios sociales, ambientales y económicos, se mantienen como amenazas sobre las áreas protegidas, la expansión desordenada del sector agropecuario y forestal, tenencia de la Tierra, demanda de fauna Silvestre, pesca comercial. Por lo que aún queda pendiente, fortalecer el marco institucional del sector público, empresas privadas, ONG´s, sociedad civil, con la perspectiva de proyectos novedosos en conservación, uso y manejo sostenible de los recursos naturales.
  • Se reconoce que existe una relación directa entre la conservación de los recursos y la seguridad alimentaria de las poblaciones,  no obstante, aún queda pendiente un trabajo de concienciación de esta relación y la generación de un cambio de paradigmas en los métodos tradicionales de extracción, tales como, quemas forestales, pescas masivas, entre otros.
  • No se puede asumir como una responsabilidad única de las autoridades ambientales, las actividades vinculadas con seguridad alimentaria. Se requiere políticas de Estado, que armonicen las agendas comunes de los ministerios de economía, promoción, producción, entre otros.
  • El no haber tomado en cuenta los bienes y servicios ambientales que se generan de las áreas protegidas, producto principalmente de la biodiversidad, ha conducido a decisiones en las políticas sectoriales de desarrollo, lo cual, no permite visibilizar la relación que existe entre conservación y seguridad alimentaria.
  • Las autoridades ambientales de los países deben reconocer la experiencia y el conocimiento de las poblaciones en actividades agropecuarias y pesqueras a la hora de definir las regulaciones y/o propuestas de cambio en las actividades productivas
  • La actividad turística que se desarrolla a lo interno de las áreas protegidas a nivel mesoamericano, permite que las comunidades vecinas tengan oportunidades económicas a partir de la gama de servicios que ofrecen a los turistas, mejorando así su calidad de vida. Lo anterior permite que los habitantes vayan creando conciencia del valor de lo que poseen, y adquieran un interés por conservarlas.
  • El beneficio social y económico que reciban las comunidades a partir del producto turístico del área protegida, debe estar dirigido bajo la premisa que no modificará, ni pondrá en riesgo, el entorno natural de las áreas protegidas, esto requiere una relación simbiótica entre la administración del área protegida y las comunidades. Por lo que se requiere una negociación permanente entre la administración del área protegida y los actores locales, en donde se tenga como una prioridad, promover la asociatividad empresarial entre los micro, pequeños y medianos empresarios que realizan actividades comerciales en la Zona de Amortiguamiento.
  • Uno de los grandes aportes que ha generado el turismo a las comunidades que se ubican alrededor de las áreas protegidas, es la creación del Turismo Rural Comunitario (TRC), el cual, se compone de experiencias turísticas planificadas e integradas sosteniblemente al medio rural y sobre todo, desarrolladas por los pobladores locales, los cuales se organizan para beneficio de la misma comunidad. Esto ha sido aceptado favorablemente por las comunidades, y ha servido de ejemplo para los demás países de la región.
  • Los países mesoamericanos, tienen planes generales de desarrollo turístico, requeridos para fijar el rumbo prioritario del país en temas de gestión turística y de las áreas protegidas. Lo anterior, ha servido de plataforma para el crecimiento de empresas, las cuales orientan sus esfuerzos en pro de constituir un turismo viable y responsable socialmente.
  • Dentro de los principales desafíos identificados para alcanzar un adecuado balance entre el desarrollo turístico en las áreas protegidas y el desarrollo socioeconómico de las comunidades aledañas, se encuentran: promover el apoyo y la coordinación de la autoridad del ambiente y la autoridad de turismo,  enfocar la oferta, planificar y ordenar la visitación, definir adecuadamente los productos de las áreas protegidas, combatir el narcotráfico, la competencia entre organizaciones turísticas y comunidades locales, falta de gestión y organización social local, deficiencia en la promoción y creación de espacios turísticos en y alrededor de las áreas protegidas, el interés económico por explotar a las áreas protegidas, que se traduce en monopolizar las ganancias, integrar a las comunidades y a las instituciones en temas relacionados con el turismo.
  • Es necesario contabilizar en las Cuentas Nacionales los bienes y servicios que generan los  ecosistemas en los análisis económicos, decisiones de política macroeconómica y de inversión social. Lo anterior para verificar y cuantificar la valoración real de los servicios ecosistémicos que ofrecen las áreas protegidas al desarrollo social y económico.
  • Los Áreas Protegidas deben desarrollar un sistema de monitoreo preventivo  y generación de información incluyendo un análisis de lo que sucede alrededor de las mismas, permitiendo identificar oportunamente las presiones que se ejercen sobre las mismas y de esta forma, tomar acciones adecuadas.  Esto requiere una visión ecosistémica, y/o paisajística, según la escala y zona geográfica de los proyectos.
  • Como parte de las oportunidades identificadas en cada uno de los países, tenemos: alcanzar la sostenibilidad en el futuro, por medio de los encadenamientos socio/productivos, contar con un marco institucional instalado, posicionamiento de la marca país a nivel nacional e internacional y crear conciencia en torno al cuidado de las áreas protegidas, mediante la articulación y armonización entre los países, sistemas, procedimientos, políticas, planes, programas y proyectos.

RECOMENDACIONES:

  • Fomentar el monitoreo y el uso eficiente de la información generada de manera que se permita valorizar en sus dimensiones la contribución de las áreas protegidas a la economía local.
  • Promover debates nacionales que requieran una posición de los países de la región, sobre desarrollo energético, basada en estudios científicos, experiencias aprendidas, con participación e incidencia de los sistemas nacionales de áreas protegidas y comunidades interesadas.
  • Promover las capacidades gerenciales y de conocimiento científico de la administración de las áreas protegidas y una alianza con universidades y centros científicos.
  • Contabilizar en las Cuentas Nacionales los bienes y servicios que generan los ecosistemas en los análisis económicos, decisiones de política macroeconómica y de inversión social. Lo anterior para verificar y cuantificar la valoración real de los servicios ecosistémicos que ofrecen las áreas protegidas al desarrollo social y económico.
  • Desarrollar un sistema de monitoreo preventivo  y generación de información incluyendo un análisis de lo que sucede alrededor de las mismas, permitiendo identificar oportunamente las presiones que se ejercen sobre las mismas y de esta forma, tomar acciones adecuadas. Esto requiere una visión ecosistémica, y/o  paisajística, según la escala y zona geográfica de los proyectos.
  • Fomentar encadenamientos socio/productivos, contar con un marco institucional instalado, posicionamiento de la marca país a nivel nacional e
  • internacional y crear conciencia en torno al cuidado de las áreas protegidas, mediante la articulación y armonización entre los países, sistemas, procedimientos, políticas, planes, programas y proyectos.

Simposio #7:Cooperación y financiamiento para la gestión de las Áreas Silvestres Protegidas.

CONCLUSIONES:

  • Los fondos ambientales son instrumentos para desarrollar la gestión ambiental, permiten complementar estrategias nacionales de conservación, contribuyen al fortalecimiento y a la sostenibilidad de los sistemas nacionales de áreas protegidas, movilizan recursos de donantes nacionales, internacionales, gobiernos y del sector privado; promueven las alianzas público privadas, fomentan la participación de la sociedad civil en la conservación y son mecanismos transparentes de manejo de fondos y rendición de cuentas hacia la sociedad en general.
  • Los fondos ambientales son instrumentos que contribuyen a la consolidación de las áreas protegidas, por ello no son un fin en sí mismos.
  • La definición de metodologías y procedimientos para la priorización de inversiones con recursos financieros de fondos ambientales son relevantes para optimizar la utilización de sus recursos.
  • La valoración de servicios ecosistémicos y el ecoturismo representan una oportunidad para la sostenibilidad financiera de los Sistemas de Áreas Protegidas porque contribuyen a que la sociedad reconozca su aporte para el bienestar humano así como al fortalecimiento del sistema financiero de las AP.
  • En Costa Rica, la concesión de servicios no esenciales puede considerarse como un instrumento que permite lograr impactos positivos que apoyan financieramente la gestión de las AP así como el desarrollo comunitario.
  • La contribución de la cooperación internacional ha sido amplia y relevante para la gestión y consolidación de los Sistemas de AP.
  • La sostenibilidad de los proyectos de cooperación internacional es una prioridad para los cooperantes particularmente en función de la generación de capacidades, la apropiación de las acciones y la aplicación de tecnologías una vez finalizado los mismos.
  • Las estrategias de sostenibilidad financiera son instrumentos que permiten planificar y gestionar recursos para la sostenibilidad de los Sistemas de Áreas Protegidas.
  • La RSE es una estrategia de cooperación funcional que contribuye a incrementar los recursos técnicos, financieros y materiales y a disminuir las brechas financieras para la gestión de las AP.
  • La Comisión Mundial de Áreas Protegidas y las Comisiones Regionales de Áreas Protegidas son una plataforma para crear relaciones de colaboración y acciones de cooperación sur-sur.
  • Los principales retos de los fondos ambientales privados son: diversificar las fuentes financieras, recapitalizar las inversiones, mantener porcentajes de administración relativamente bajos sin afectar los servicios que se brindan, aprovechar las nuevas oportunidades ante la disminución de los flujos de cooperación internacional y realizar un manejo más eficiente de los recursos.
  • Los principales desafíos, lecciones aprendidas e impactos de la cooperación internacional son: fortalecer la coordinación con otros organismos y cooperantes, visualizar una administración integral de las AP desarrollando acciones tanto dentro como fuera de ellas, planificar y ejecutar proyectos de forma participativa, tomar en consideración las necesidades del país, articular las políticas y las estrategias de cada país, propiciar la sostenibilidad y apropiación de las acciones de cooperación y aumentar la contrapartida.

RECOMENDACIONES:

  • Instar a la cooperación internacional a continuar apoyando la consolidación de los sistemas de áreas protegidas y a incrementar los flujos de recursos técnicos y financieros que contribuyan a ese fin.
  • Incrementar los esfuerzos para que los fondos ambientales articulen sus acciones en línea con las políticas y estrategias nacionales y regionales para que se conviertan en un medio cada vez más eficaz que contribuya a la gestión de las AP.
  • Instar a los gobiernos y a los cooperantes a fortalecer la elaboración y la implementación de las estrategias de sostenibilidad financiera de los sistemas de AP

Simposio #8: La política como instrumento de consolidación de las Áreas Protegidas en la región Mesoamericana.

CONCLUSIONES:

  • Actualmente no se cuenta a nivel centroamericano con una visión institucional ambiental integrada y consensuada que articule la agenda pública, así como la formulación, adopción, implementación, monitoreo y evaluación. Por su lado, la participación, análisis, debate y arribo a consensos entre los diversos sectores o actores son esenciales en el marco general ambiental de cara a la sostenibilidad.
  • Sin embargo, para el logro esto y para la consolidación de la institucionalidad ambiental, se hace necesario un cambio de visión en la prioridad de la variable ambiental en los procesos de Desarrollo. Para esto debe existir un replanteamiento del concepto de Desarrollo Sostenible por parte de los gobiernos y sus funcionarios, con el fin de que haya un mayor compromiso hacia las metas a largo plazo en torno a la conservación ambiental.
  • Por otro lado, pese a la gran diversidad y a la buena base de recursos naturales, realmente es poco lo que se hace en términos de conservación ambiental, pues la base institucional ambiental se ha venido minando a través de los recortes presupuestales, imposibilitando que se desarrollen plenamente la investigación y la conservación ambiental debido a que dicho recorte presupuestal ha disminuido notablemente la capacidad técnica para hacerlo.
  • En primer lugar, para lo anterior se requiere voluntad política de los gobiernos, voluntad que debe ser relejada en sus planes de gobierno nacionales hacia la variable ambiental y su institucionalidad (dicha destinación se debe realizar haciendo una relación entre  variables como el crecimiento de la población y crecimiento del PIB ), ya que para que cualquier política funcione se debe partir de que existan unos recursos fijos para que se pueda obtener la eficacia y eficiencia en los resultados esperados de dicha política.
  • Los proyectos de desarrollo son más importantes en el medio político centroamericano debido a que se constituyen en resultados tangibles e inmediatistas que los gobiernos muestran a la sociedad con el fin de mostrar cumplimiento, eficiencia.
  • Casos como los megaproyectos que son liderados por las grandes multinacionales se evidencian como: primero, un claro ejemplo de la contradicción que hay entre el supuesto desarrollo de una nación en términos capitalistas y las prácticas de las comunidades que ancestralmente han habitado los territorios de nuestro país; las comunidades tienen una visión del territorio según la cual no existe dicotomía alguna entre la Tierra y el Ser (opuesto al dualismo occidental) de manera que para ellas Ser es “ser en el territorio”, territorio en el que ancestralmente se han construido a través de prácticas sustentables. Y segundo, una clara estrategia por parte de los grandes intereses económicos  existentes, que pasivamente se han venido apropiando de mundiales de las riquezas biológicas y culturales de nuestros países.
  • Por otro lado los megaproyectos y el narcotráfico son focos visibles dentro de la coyuntura política e institucional de nuestros países, que deben ser atendidos con mecanismos apropiados e incluyentes en las agendas de gobierno.
  • Débil articulación de la gestión ambiental a nivel intergubernamental, intersectorial y dentro de los propios gobiernos locales, situación que genera dispersión o duplicación del esfuerzo.
  • Inadecuada institucionalización, en la mayoría de los gobiernos locales de la región, de mecanismos de participación que comprometan la acción ciudadana en la gestión ambiental.
  • Por otro lado, la institucionalidad ambiental históricamente ha focalizado su atención hacia el eje terrestre con poco énfasis en torno a la gestión Marino Costera pese a los cuantiosos servicios eco-sistémicos o la generación económica que suministra el mar y las costas, a nivel regional dando pie a una  sub-representación del eje marino costero tanto a nivel de las areas silvestres protegidas como a nivel de las politicas nacionales y regionales conducentes a su efectiva gestión.

RECOMENDACIONES:

  • El fortalecimiento de las institucionalidades ambiental a través del rompimiento de paradigmas, es uno de los elementos indispensables para lograr el salto cuántico requerido a los problemas con los que se enfrentan las políticas públicas en Centroamérica.
  • Estudiar el rol de la arquitectura institucional ambiental y su relación con el nivel de efectividad en la gestión de las areas protegidas.
  • Procurar la sistematización regional del impacto de los Megaproyectos y el narcotráfico sobre la integridad y la conectividad de las ASP y los corredores biológicos, mediante el análisis de las causantes sectoriales, energía, agricultura, turismo, infraestructura vial, etc. Para identificar estrategias de control y mitigación y posicionar esta problemática regional en el escenario mundial.
  • Desarrollar una caja de herramientas metodológicas estandarizadas para la valoración temática (agua, suelos, etc) del aporte de los servicios eco-sistémicos que proveen a las Areas protegidas y fortalecer el desarrollo de capacidades para su aplicación  como una práctica consistente y regular  y como un insumo  para demostrar el aporte de las ASP a las agendas nacionales de desarrollo.

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